VELOCIDAD Y PUBLICIDAD Están muy bien las campañas de control de velocidad promovidas últimamente por la DGT, pero estarían aun mejor si no se limitasen a una quincena y se hicieran extensivas a todo el año. Sin embargo, creo que de poco sirve luchar contra el incivismo en la carretera si al mismo tiempo nos están machacando todos los días con eslóganes publicitarios que suponen una incitación al uso temerario del automóvil: “Tecnología de competición para la vida diaria”, o “Este coche absorbe impactos tan grandes...” y otros de este jaez trivializan la grave responsabilidad que supone llevar un volante entre las manos y las consecuencias, a menudo mortales, que se derivan de ello. ¿Automóviles para desplazarse o para exhibirse y descargar nuestras frustraciones? Resulta increíble que a estas alturas se consienta en fabricar coches que superan con creces los límites de velocidad establecidos en el Código de la Circulación, sin ningún sistema, voluntario o no, que regule la velocidad y libere al conductor de la tarea perpetua de vigilar su cuentakilómetros. Se diría que se nos impone a todos la obligación de correr. La implantación generalizada de dichos mecanismos sería, además, un primer paso para convertir los viajes en algo placentero en lugar del actual sobresalto continuo por obra y gracia de los delincuentes de la carretera. Juan María Hoyas
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